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Los padres que elegimos ser

tipos de padres

A menudo, cuando se habla de educación y de crianza y de cómo se actua o se ha actuado, de si se “hace bien o mal”,  sale a relucir la frase “lo hacemos lo mejor que podemos“. Personalmente no estoy de acuerdo con esta afirmación, que me parece más bien una excusa bajo  la que esconder toda clase de comportamientos. Creo más bien que lo hacemos lo mejor que queremos.

Y es que la crianza de un hijo no deja de ser una forma de relación, y, como en toda relación, decidimos, de un modo consciente o inconsciente, cuánto de nosotros mismos estamos dispuestos a dar.

Desde la primera vez que tomamos al bebé en nuestros brazos, sin que seamos conscientes de ello, estamos sentando las bases de la relación con nuestros hijos. Cada pequeña decisión que tomamos, dejar llorar o no, luchar un poco más por el pecho o rendirnos al biberón, acompañar en el sueño o obligar a aprender rutinas, respetar ritmos o marcarlos, lleva pareja consigo connotaciones emocionales y acotaciones de nuestros límites. Decidimos cuánto vamos a dar de nosotros mismos a menudo sin ser conscientes de estar tomando tal decisión, pero la realidad es que cada paso que damos es un nuevo trazo en el mapa de la relación que tendremos con nuestros hijos.

Por desgracia es algo de lo que muchas veces no nos damos ni cuenta, pero quizás si nos paráramos a analizar cada movimiento, cada llanto no atendido, cada voz más alta, cada muestra de compresión no requerida, cada sonrisa… seríamos capaces de marcar la hoja de ruta de esa relación de cara al futuro.

Quien más y quien menos tiene carencias en la relación con sus padres o hermanos; ¿no creéis que si nos sentáramos a analizar esas relaciones, acabaríamos encontrando los escollos que las fueron minando?.

¿Por qué no anticiparnos con nuestros hijos? ¿Por qué no pararnos a pensar si lo que estamos haciendo es realmente lo que queremos hacer?¿Por qué no preguntarnos si el camino que hemos elegido nos lleva a la relación que nos gustaría tener?

¿Sabemos realmente los padres que hemos elegido ser?

¿Somos realmente los padres que nos gustaría ser?




9 Responses to “Los padres que elegimos ser”

  1. Mother Goose dice:

    Yo igual no llego a la altura de todo lo que me exigo, pero ahi le has dado en plantear el tema de que en esta vida hemos de elegir las cosas conscientemente. Y la maternidad/paternidad no es una excepción. Que las cosas no nos vienen dadas y que si has hecho tal o cual cosa es porque lo hemos elegido nosotras/as no nuestra madre, nuestra prima o nuestra suegra… que es muy facil culpar a la sociedad pero (se me ocurre el ejemplo de la lactancia entre otros miles) que si no has hecho algo eres tu la responsable.

    • Creo que ninguna madre alcanza el nivel que se exige, siempre nos parece que podemos hacer más, que pudimos hacer mejor tal o cual cosa, que fallamos en esto o lo otro… Pero como bien dices es muy facil culpar a la sociedad de nuestros errores, y caemos en ello con frecuencia. Tenemos que acostumbrarnos a sopesar un poco más las cosas, a reflexionar sobre lo que hacemos. Creo que a veces no somos conscientes de hasta qué punto lo que hacemos les influirá a futuro.

      Un beso guapa!

  2. Nuestra vida la trazamos nosotros mismos, eligiendo qué caminos tomar. Pero para llegar a ser el padre o madre que queremos ser debe haber honestidad con uno mismo y con sus hijos y esforzarse cada día.

    Creo, al igual que tú, que a veces la famosa frase de “lo hacemos lo mejor que sabemos o que podemos” tiene sus peros, depende de quién la pronuncie puede ser pura humildad o una excusa que esconde no admitir los errores cometidos.

    Un abrazo

  3. Yo creo que a tu última pregunta habrá una respuesta común, y es NO. Como padres pienso que todos queremos siempre superarnos más y más, todo nos suele parecer poco. Estoy muy de acuerdo con lo que has expuesto, pero si lo piensas bien es casi un imposible el estar analizando día a día, sobre todo cuando tienes más de un niño que atender, y muchas situaciones imprevistas en un mismo día que muchas veces son nuevas para nosotros. Yo pienso que sí lo hacemos mejor que podemos o sabemos llegado el momento, ¿que podemos mejorar? pues claro que sí, podemos y debemos hacerlo, pero eso sólo lo descubrimos cuando hemos cometido un error que es lo que normalmente nos hace ver cuál era el camino ideal. La m(p)aternidad es un proceso de aprendizaje mutuo, yo aprendo cada día con mis hijos al igual que ellos aprenden de todo su entorno. Por esto estoy de acuerdo con el fin de tu post, debemos cuidar el entorno que le damos a nuestros hijos, y dentro de lo posible siempre analizar, aunque sea ya pasado el momento la situación vivida para mañana poderla mejorar. Besos guapa!!!

    • Tienes razón en que siempre nos parece que nos falta, y que no podemos estar analizando todo. Realmente es imposible. Pero si puedes marcarte una línea a seguir y unos limites, y al final del día ser consciente de qué hiciste bien y qué hiciste mal.

      Como bien dices al tiempo que criamos y educamos aprendemos nosotros mismos, y sin duda el error forma parte del aprendizaje. ¡Nadie puede evitarlo! Pero creo que la diferencia radica en ser consciente de los errores o cerrar los ojos a ellos y “dejarse llevar”.

      Un beso guapa, y gracias por la aportación!

  4. Aunque tenía cierta idea de la madre que quería ser ha sido con la llegada de mi hija y con el día a día cuando he ido formándome como tan, siempre intentando ser consciente de lo que hago, no dejándome llevar por la masa, sino por mi hija y por mi instinto. Sin embargo se que hay cosas que tengo que mejorar, cosas que llevo a cuestas y que no quiero que afecten a mi hija.
    Creo que el problema es que mucha gente a sigue la corriente de lo que se supone que se debe hacer, sin plantearse nada.
    Un abrazo

  5. lareinabruja dice:

    Reoconozco que nunca me plantée qué tipo de madre quería ser hasta que nació brujimayor. Una vez la tuve en mis brazos, me asaltaron miles de dudas, pero si algo tuve claro desde el primer segundo fue en qué tipo de madre NO quería ser.

    Tengo muy claras cuáles han sido mis carencias como hija, así que lucho a diario por evitárselas a mis brujis. Se que no seré nunca una madre perfecta, tampoco pretendo serlo. Pero sí lucharé por hacer lo que creo mejor para ellas.

    Cuando sean mayores, ellas serán las únicas que podrán juzgar si lo hicimos bien o no.

    Besazos!

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  1. [...] a mi niño, y también cómo decirles que se equivocaban sin ofenderles. Reflexioné acerca de los padres que elegimos ser,  y me dí cuenta de lo afortunada que soy de vivir en España, a pesar de haber sufrido un [...]

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